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Mi nombre es Hustwit, Gary Hustwit

James Bond todavía sigue vivo después de 22 películas y no tienen pensado cambiarle el nombre ni nada que se le parezca, pero del mismo modo que el famoso espía es uno de los personajes más carismáticos de muchos cinéfilos, Gary Hustwit va camino de convertirse en el ídolo cinematográfico de toda persona a la que le apasione el diseño en cualquiera de sus modalidades y es que, si ya en 2007 provocó más de un orgasmo entre los tipógrafos de medio mundo en su debut como director con el documental Helvética (coincidiendo con el 50 aniversario de la famosa tipografía), el pasado 14 de Marzo tuvo lugar la Premiere Mundial de su segundo trabajo como director, Objectified

objectified_poster

En esta ocasión se mete de lleno en el mundo del diseño industrial, abarcando todo el proceso de diseño, desde la idea incial, su posterior desarrollo y fabricación, hasta la puesta en marcha del producto en su punto de venta con las respectivas reacciones que producen en el cliente.

Por lo que se ve en el trailer, el documental tiene una pinta magnífica tanto en el apartado cinematográfico como en el referente al diseño industrial.  El trailer empieza con el encendido del reproductor de cd de Muji y los posteriores planos de diferentes objetos tan dispares como un coche o un pelapatatas, para dar paso a diferentes tomas del proceso de fabricación de, por ejemplo, la silla Air de Magis y saltar de golpe a las experiencias que se establecen en los puntos de venta con los consumidores a base de unos (para mi) fantásticos planos cortos (los chicos que se relamen ante el objeto que desean, el tacto de la superficie de un objeto como si estuviesen acariciando a su gran amor….) y tomas generales de puntos de venta como ikea, para volver finalmente al proceso de diseño con varios diseñadores de prestigio como los hermanos Bouroullec, Dieter Rams, Karim Rashid, Marc Newson o Jonathan Ive y cerrar con ese magnifico gesto de Naoto Fukasawa (al apagar el reproductor) que todo diseñador hace cuando prueba el producto acabado y que todo consumidor hace cuando compra el objeto, comprobar que funciona y soltar una sonrisa de satisfacción por el trabajo bien hecho y por la magnífica compra adquirida.

Pero mejor que disfruteis viéndolo durante el poco más de minuto y medio que dura.

No se si el documental Helvética llego a las salas españolas, pero desde aquí pido a los cines Albatros-Babel que por favor nos traigan este documental a Valencia, aquí tienen un espectador que irá seguro.

Por cierto, en el cartel del documental podeis encontrar el título escrito gracias a unos cuantos objetos, además de algún objeto más que apareció anteriormente en el blog como la silla Steelwood de los Bouroullec y el coche de Marc Newson para Ford.

Como se hace… Air chair

Llevaba ya tiempo queriendo publicar algo sobre esta silla, y aunque tiene muchas y buenas cosas de las que hablar, nosotros trataremos el proceso de fabricación.

Jasper Morrison diseñó en 1999 la silla Air para la empresa italiana Magis, una silla de exterior para poder competir con las horrorosas sillas de jardín.

Una de las características de las sillas de jardín es su ligereza, gracias a su sección transversal bastante delgada, y a pesar de ella, son bastante estables y robustas. Jasper se enfrentaba al reto de hacer una silla diferente, pero respetando esa ligereza y solidez propia de las sillas de jardín, así que gracias a las nuevas tecnologias, encontró la solución, el moldeo por inyección con gas.

La técnica del moldeo por inyección es bastante común, quien no tiene un cacharrito de plástico en casa (por ejemplo, el famoso tupperware). Básicamente consiste en calentar e inyectar un polímero termoplástico dentro de un molde, y una vez enfriado, se extrae la pieza resultante.

El proceso que se utilizó para fabricar la silla Air aportaba la novedad de inyectar gas (suele ser nitrógeno) en la cavidad del molde antes de inyectar el termoplástico (en el caso de la silla Air, polipropileno). Esto consiguió que las sillas no fueran macizas, sino que estuvieran huecas en su interior, con lo que se reducia el peso notablemente sin perder un ápice de robustez, dando una sensación de solidez no sólo visual, sino también real.

Personalmente la silla me gusta mucho, es bastante cómoda, tiene unas lineas muy suaves y amables, se oferta en una amplia variedad de colores muy vivos y alegres y, como cualquier otra silla de jardín, se puede apilar.

Además de esa reducción en el peso, esta técnica de fabricación permite una mayor definición de la pieza, con lo que fue posible grabar los datos (de la silla, el diseñador y la empresa) en la propia silla con una calidad excelente.

Por último, comentar que unos cuantos años más tarde (creo que en 2005), el gigante sueco Ikea se inspiró descaradamente en la silla de Magis para crear la silla Urban, de idénticas formas y empleando el mismo sistema de producción.